martes, 9 de julio de 2013

Lo único imprescindible para contar una historia...

... es un comienzo. Puede no tener final, y entonces es una historia inconclusa. Puede carecer de sentido, y entonces será una historia absurda. Sin argumento, será una historia aburrida, y sin objetivo, una historia inútil. Pero hasta las historias inconclusas, absurdas, aburridas e inútiles son historias, porque tuvieron un comienzo.

Este es el principio de la mía. Aún no sé si quedará inconclusa o si será absurda, aburrida o inútil, porque al ser una historia real no ejerzo del todo el control sobre ella. Tal vez solo la controlo en parte. Siendo optimistas.
Esta es mi historia como escritora. Podría decirse que empezó en realidad hace unos siete años, cuando empecé a mandar relatos a concurso; o hace casi diez, cuando tuve el capricho de escribir fanfictions. Pero pongamos el comienzo a dia de hoy, cuando he sido realmente consciente de que no quiero hacer otra cosa en mi vida.

El problema es que en realidad, tengo otro trabajo. Como joven española en la década de los ’10 podría decirse que tener trabajo más que un problema es un milagro. De hecho, mucha gente querría partirme la boca, y con razón, si me oyeran decir “El problema es que en realidad, tengo otro trabajo.” Vale, bien, lo acepto. No es un problema, estoy agradecida por ello. Pero me impide escribir, que es mi verdadera vocación. Así que, para no herir sensibilidades ni generar en mí misma sentimiento de culpa, reformulemos el problema:


El problema es que aún no puedo vivir de la escritura, mi vocación.

Corolario al problema: Como hay que ganarse la vida, necesito otro trabajo que, por suerte para mí, mantengo hasta la fecha.
Existen dos soluciones para ese problema.
  1. (solución cautelosa pero difícil): compaginar trabajo pagado y trabajo como escritora hasta que el trabajo como escritora me arroje suficientes beneficios como para poder dedicarme a él por entero.
  2. (solución simple pero drástica): dejar el trabajo.
De momento la solución 2 no puedo planteármela, así que escojo la 1. Es una solución con muchos obstáculos, lenta y dolorosa, pero es mi única salida. Voy a dedicar este blog a contaros todos esos obstáculos que voy encontrando en el camino y cómo los soluciono. Me imagino que habrá más gente como yo ahí fuera: estudiantes, funcionarios, asalariados de todo tipo, que en sus ratos libres implosionan y se curvan hacia dentro de sí, buscando refugiarse en los mundos que han creado sus ocupadas cocorotas.

A todos ellos tengo algo que decirles: yo soy una más. Este blog es para vosotros, para nosotros, los escritorzuelos ocupados.


Escribid mientras podáis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario